La Salle Basket Bilbao

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La próxima temporada sin baloncesto en Euskadi

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Ante las contínuos insultos y presiones, no habrá laguntzailes, ante los reproches y y críticas, no habrá monitores, y ante la obsesión sólo por GANAR, no habrá ni siquiera jugadores, que han dejado de disfrutar JUGANDO.

Cualquier día nos podríamos encontrar con este titular. Hemos vivido esta semana una pelea televisada de jugadores escolares, público y familiares en la que tuvo que intervenir con armas antidisturbio la policía americana, hace dos semanas un iluminado agredió con un puñetazo a un entrenador visitante en Bizkaia, algunos sólo ven en el basket, un medio para el autobombo, la polémica y tensionar el entorno. En lasallebasket estamos empeñados en trabajar contra estos problemas desde nuestro testimonio diario.

 

Desde estas líneas queremos agradecer la confianza depositada en los monitores y entrenadores de La Salle, para ayudar en la formación como personas de nuestros hijos, con una herramienta tan completa como es el baloncesto, un socializador deporte de equipo, que exige trabajar y mejorar múltiples condiciones físicas, así como aprender a competir bajo unas normas, que posibilita la participación en selecciones y torneos fuera de Euskadi a quienes se lo toman más en serio, y que demuestra que en muchas ocasiones es más importante la constancia, la madurez  y la inteligencia, que la simple facilidad atlética.

En La Salle tenemos claramente estructurado el club, con criterios de favorecer la participación del mayor número de chavales que podamos atender, abriendo nuestros recursos de una forma solidaria, a otras instituciones de nuestro entorno, menos favorecidas. En las edades más tempranas queremos que aprendan lo básico, y se lo pasen de cine, para que lleguen a querer este deporte, y progresivamente, quienes quieran, se vayan implicando más en él, y acepten las exigencias y renuncias que implica el deporte de competición en edades federadas.

Todo ello lo logramos gracias a la ilusión de los chavales, al apoyo de muchos padres, y a la generosa implicación de los monitores. Desde estas líneas queremos agradecer que jóvenes del siglo XXI, renuncien a sus aficiones y expriman su tiempo de ocio para dedicárselo a nuestros pequeños. Son las antípodas de la cacareada generación NI-NI, y esto no tiene precio, y es lo que más debemos mimar, ya que como todo en la vida,  una trayectoria impecable se puede estropear por un desliz. Un grupo de aitas y amas ejemplar como el que tenemos, debe cuidar de que no haya casos particulares que incomoden a un laguntzaile, trasmitan un feo ejemplo de antideportividad a los niños, o pretentan influir en monitores jóvenes.

Lasallebasket somos quienes lo formamos y lo apoyan, pero también quienes han participado en este proyecto antes. Y estamos esperando que en el futuro se incorporen más. De los aciertos y errores tenemos que seguir aprendiendo, para generar un entorno cada vez mejor para nuestros hijos. Debemos seguir siendo capaces de ofrecer cabida a los que en edades más tempranas, participan con nosotros desde un aspecto lúdico y de salud deportiva, conviviendo con quienes quieren progresar en su construcción como jugadores, y están dispuestos a aceptar las renuncias y sacrificios que esto implica. Estamos siendo capaces de ofrecer su espacio a todos. Vamos por el buen camino.

 

Uno de los colectivos a cuidar más, es el de los monitores jóvenes. Todos queremos para nuestras plantillas un entrenador veterano, con disponibilidad, a la vez cariñoso y exigente. En La Salle convivimos entrenadores veteranos, que aunque siguen aprendiendo, ya cuentan  con una excelente trayectoria en el baloncesto vasco, junto a algunos muy jóvenes que se inician y  a quienes tenemos que apoyar y arropar en su maduración. Perder a posibles entrenadores, o que cambien de club por no estar a gusto en el suyo, es un lujo que se ha cometido en muchos clubes, pero que en La Salle no nos queremos permitir. Todos valemos. Como ejemplo, Txabi aterrizó en La Salle hace ahora 23 años, tras haber dejado de entrenar a los 17 años por quemarse en su colegio, cuando  decidieron “quitarle” su equipo de mini, con el que llevaba dos años trabajando, porque un padre directivo dijo que lo quería entrenar él, y  o entrenaba ese “equipazo”  o no entrenaba. Así es imposible construir. Lo más fácil es que ese txabal que con 15 años se saca el título de monitor, se queme y busque un sitio en el que estar a gusto.

Esto lo hemos logrado en gran medida en La Salle, donde todos los entrenadores tienen sitio, aceptando los valores que desde el Centro y la sección de basket, queremos transmitir. Por cierto, el regalo para la guasa no es peluca, sólo un pasado más lucido. ¡Qué pena que Bisbal no estuviera de moda!.

Estas semanas estamos valorando la marcha de la temporada. De cara a la reunión de delegados del día 8, es importante que se trasladen a los responsables y delegados las inquietudes.

 

 

 

Los buenos equipo se hacen grandes cuando sus miembros confían lo suficiente los unos en otros como para sacrificar el Yo por el Nosotros.
Phil Jackson

Ikusgarri

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San Pedro Apóstol


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